NOTICIAS

La Ecoparcela como modelo agroecológico para la soberanía alimentaria y la paz en el Cauca

Cuando una finca se transforma, también cambia el territorio

En El Tambo, Cauca, la Asociación Atucsara acompaña a familias campesinas en la construcción de sistemas productivos que integran alimentos, agua, energía, biodiversidad y conocimiento local. La Ecoparcela propone una forma distinta de entender el desarrollo campesino, no como la suma de proyectos aislados, sino como un ecosistema vivo donde cada elemento aporta al bienestar de las familias y al cuidado del territorio.

En una finca campesina, el suelo no es solamente el lugar donde se siembra. El agua no es únicamente un recurso para el riego. Los residuos pueden convertirse en insumos, el sol puede convertirse en energía y una huerta puede significar mucho más que alimentos para una familia.

Esa mirada integral está en el centro del modelo agroecológio de Ecoparcela que la Asociación Atucsara viene construyendo junto a familias y comunidades campesinas de el municipio de El Tambo, en el departamento del Cauca al suroccidente de Colombia.

Más que una técnica de producción, la Ecoparcela propone reorganizar la finca o la parcela de familias campesinas para que sus diferentes componentes se relacionen entre sí, producción agroecológica, participación familiar, huerta para el autoconsumo, semillas, bienestar animal, manejo del agua, energías renovables, aprovechamiento de residuos, bioconstrucción y conservación del suelo.

El propósito de este modelo agroecológico es, producir alimentos mientras se recuperan capacidades, se reducen dependencias y se protege la base natural que hace posible la vida campesina en los territorios con más diversidad y soberanía alimentaria y mayor resiliencia climática.

Una de las principales características de la Ecoparcela es que no parte de una receta única. Cada finca o parcela tiene condiciones distintas. Cambian el suelo, el agua disponible, los cultivos, las necesidades familiares, las posibilidades económicas y los conocimientos existentes. Por eso, el acompañamiento inicia reconociendo las características de cada territorio y de cada familia. A partir de allí, las soluciones se conectan y se integran.

Un sistema de energía solar puede facilitar el bombeo de agua para los cultivos. Una huerta diversificada puede aportar alimentos para el autoconsumo. El manejo adecuado de los residuos puede devolver materia orgánica al suelo. Un biodigestor puede transformar residuos en biogás. La protección de las fuentes de agua y la cobertura vegetal contribuyen a conservar las condiciones que sostienen la producción. Lo importante no es únicamente la existencia de cada componente, sino la relación que se construye entre ellos.

De esta manera, la experiencia acompañada por Atucsara muestra que estas conexiones pueden traducirse en cambios concretos para las familias campesinas. En procesos desarrollados en El Tambo se han documentado, entre otros avances, sistemas de riego con energía solar, reducción de costos asociados al agua y la energía, producción de biogás, diversificación de cultivos y una mayor autonomía para producir alimentos y semillas.

Foto tomada por: Jhony Huila, 2024

Hablar de agroecología no significa únicamente producir sin agroquímicos. Significa comprender que la productividad futura depende de la capacidad de conservar los ecosistemas que sostienen la agricultura. Por eso, uno de los focos del modelo está en el suelo.

Evitar las quemas, reducir la compactación, mantener cobertura vegetal, diversificar los cultivos, proteger el agua y favorecer la presencia de árboles son algunas de las prácticas que hacen parte de este enfoque.

Ahora, Atucsara está dando un paso adicional, fortalecer la capacidad de medir y documentar estos cambios.

En 2026, la organización participó en el Diplomado en Indicadores de Conservación en Sistemas Agroecológicos, desarrollado por la Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira, junto a organizaciones, investigadores y productores de diferentes regiones del país. Allí se están trabajando herramientas para trabajar con indicadores relacionados con el suelo, el agua, la cobertura vegetal, la biodiversidad y el carbono, entre otros aspectos.

Este proceso abre una nueva posibilidad para las Ecoparcelas de complementar los saberes y las observaciones de las familias campesinas con herramientas que permitan generar evidencia sobre los cambios que produce la agroecología en el territorio. Así, la experiencia no solo se implementa sino que también se observa, se aprende, se documenta y puede seguir mejorándose.

En contextos como los del departamento del Cauca atravesados por la variabilidad climática, la presión sobre los recursos naturales y la dependencia de insumos externos, fortalecer la capacidad de las familias campesinas para producir y tomar decisiones sobre sus propios sistemas productivos tiene implicaciones que van más allá de una cosecha.

Una familia campesina que cuenta con alimentos para su autoconsumo, que conserva sus semillas, que protege el agua, que reduce determinados costos de producción y que incorpora soluciones apropiadas a sus condiciones está fortaleciendo también su capacidad de permanecer y proyectarse en el territorio.

Por lo anterior, la Ecoparcela no se limita a una parcela demostrativa. Es un espacio de aprendizaje, donde las prácticas pueden adaptarse; un espacio de intercambio, donde los conocimientos campesinos circulan; y un espacio de innovación, donde tecnologías como la energía solar o el tratamiento de residuos pueden ponerse al servicio de necesidades concretas. En ese proceso, las familias son parte de la construcción de este modelo agroecológico.

Atucsara, más de tres décadas caminando junto a las comunidades

Sin embargo, esta apuesta tampoco comenzó con la Ecoparcela. si bien la Asociación Atucsara nació en Cauca en 1994 y durante más de tres décadas ha acompañado procesos relacionados con agroecología, soberanía alimentaria, organización comunitaria, participación y fortalecimiento territorial. Su nombre, proveniente de la lengua Inga y asociado al “maíz en abundancia”, representa una idea que continúa presente en su trabajo, la tierra como fuente de alimento, comunidad y permanencia en el territorio.

Ese recorrido es parte de lo que permite que una propuesta como la Ecoparcela no llegue al territorio como un modelo externo que debe ser instalado, sino que pueda construirse desde relaciones de acompañamiento que ya existen.

Hoy, Atucsara continúa fortaleciendo este proceso junto a familias campesinas de El Tambo, articulando conocimientos comunitarios, acompañamiento técnico, innovación y herramientas para hacer seguimiento a los resultados.

La dimensión de una Ecoparcela puede parecer pequeña frente a los grandes desafíos ambientales, alimentarios y sociales que enfrenta el campo colombiano, pero su potencial está precisamente en su capacidad de conectar soluciones.

  • Una finca que conserva el suelo puede seguir produciendo.
  • Una familia que produce parte de sus alimentos fortalece su autonomía.
  • Un sistema de riego que aprovecha energía solar puede ampliar las posibilidades productivas.
  • Una semilla que se conserva mantiene vivo un conocimiento.
  • Una práctica que funciona puede compartirse con otra familia.

Y cuando estas experiencias se conectan, dejan de ser transformaciones individuales para convertirse en procesos territoriales de aprendizaje y adaptación.

Ese es uno de los desafíos que hoy tiene por delante el modelo agroecológico de Ecoparcela, seguir consolidando experiencias, mejorar la medición de sus resultados, fortalecer el intercambio entre familias y ampliar las posibilidades para que más comunidades campesinas puedan construir sistemas productivos acordes con sus territorios.

En El Tambo, ese camino ya está en marcha y, la Ecoparcela demuestra que la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles no necesariamente comienza con grandes infraestructuras. Puede comenzar en una finca, en una parcela, con una familia, con una semilla, con una fuente de agua que se protege o con una decisión tan cotidiana como volver a producir parte de los alimentos que llegan a la mesa.

Cuando una finca recupera su capacidad de producir, cuidar y aprender, también se fortalece la capacidad de un territorio para sostener la vida.

Sobre la Ecoparcela

La Ecoparcela es un modelo agroecológico desarrollado por la Asociación Atucsara junto a comunidades campesinas, que integra producción de alimentos, soberanía alimentaria, conservación de suelo y agua, biodiversidad, energías renovables, manejo de residuos y tecnologías apropiadas a las condiciones de cada finca.

El modelo se desarrolla en el marco de los procesos de acompañamiento de Atucsara en El Tambo, Cauca, y cuenta con el apoyo de aliados de cooperación. La organización continúa fortaleciendo herramientas de seguimiento e indicadores para documentar los aportes de las prácticas agroecológicas a la conservación y al bienestar de las familias.

Más información

ASOCIACIÓN ATUCSARA
Popayán, Cauca.
2026