
Tamboral, El Tambo, Cauca.
La quinta jornada de la #RutaAtucsarita se realizó en la vereda Tamboral y convocó a niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y mayores a compartir un espacio profundamente simbólico: el fogón comunitario, ese lugar donde el territorio cuenta sus historias, la memoria se cocina a fuego lento y la comunidad se reconoce en sus sabores, saberes y afectos.
Cocina, memoria y territorio
Bajo el nombre ‘El Fogón de la Memoria’, este encuentro buscó integrar generaciones para conversar sobre la vida en el territorio, los cambios a lo largo del tiempo y la importancia de los alimentos como portadores de cultura, identidad y resistencia. El taller inició con una dinámica de integración tipo tingo-tango, donde cada participante compartió lo que sabía de un alimento local —su origen, sus usos, las recetas tradicionales— permitiendo reconocer cómo los mayores han conservado prácticas ancestrales que hoy siguen sosteniendo la vida campesina.

Este espacio cobró aún más sentido cuando las y los asistentes, provenientes de distintas veredas de El Tambo, llevaron alimentos cultivados en sus huertas: papa, yuca, arracacha, cebolla, tomate, aguacate, legumbres y plantas aromáticas, entre otros. Entre risas y conversación, se dividieron en grupos para encender el fogón, pelar, picar y preparar juntos un sancocho comunitario, acompañado de arroz cocinado también al fogón. Mientras la comida se preparaba, se realizaron dinámicas lúdicas que reforzaron la importancia del trabajo colectivo y el valor de la cocina como espacio de encuentro.

Un fogón para recordar, un territorio para cuidar
El Fogón se convirtió en un aula viva donde se tejieron relatos de la región, anécdotas familiares, costumbres antiguas y aprendizajes sobre el uso integral de los productos del territorio —desde la semilla hasta la cáscara— resaltando la importancia de una alimentación consciente y arraigada a la tierra. La presencia activa de los mayores y mayoras fue fundamental: sus palabras y recuerdos guiaron a las nuevas generaciones en la comprensión de por qué la comida sigue siendo una forma de resistencia, autonomía y soberanía.
Como cierre, se realizó una actividad llamada ‘Sabores de Colombia’, en la que jóvenes y mayores ubicaron en un mapa del país platos típicos como el tamal, las empanadas de pipián, la changua, el cocido boyacense, la lechona tolimense, el mote de queso, el mute santandereano y el sancocho trifásico, entre otros. Este ejercicio generó conversación intergeneracional, reforzó conocimientos sobre geografía y cultura, y mostró la diversidad gastronómica que existe en los territorios del país.

El almuerzo comunitario fue el broche perfecto para una jornada llena de aprendizaje, afecto y trabajo colectivo. Esta actividad reafirmó el propósito de la Ruta Atucsarita: integrar a la juventud con la comunidad que históricamente ha protegido el territorio, recuperar prácticas esenciales para la vida rural y fortalecer la participación, el liderazgo y la identidad compartida.
Con iniciativas como esta, la Ruta continúa resignificando espacios comunitarios, promoviendo diálogos que unen generaciones y consolidando procesos juveniles comprometidos con la memoria, la tierra y la cultura que sostiene al Cauca.
La #RutaAtusarita – Un viaje de aprendizaje colectivo por el territorio.
ASOCIACIÓN ATUCSARA – Popayán, Cauca.
2025